Todo va a despertar, porque para lo malo siempre habrá un mejor. Si el que no grita se queda sin voz, nunca nada queda claro para los que se ven obligados a callar, pero tenemos la sana presión de saber que tenemos algo para decir, y que por ende nadie puede forzarnos al silencio. La historia no está muerta, pero aprendimos de ella que siempre necesitás una estrella para tu frente, y que la fidelidad a las convicciones no se negocia. Le ponemos el pecho a la realidad, mostrando que ese corazón fiel que nos rebalsa del pecho siempre va al frente, y que su sombra nunca se apagará aunque no haya luz que la reproduzca.
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